Andrés Castaño, escrito vallisoletano, dando voz a las #historiasdeNidia. 

De forma alborotada volaba de Sur a Este mi melena suelta, mis pestañas mecidas a merced del viento de Ábrego y mi alma rebelde suspirando y gritando para ser oída.

 

Me acerqué, la toqué, la agarré con fuerza, como si tuviera miedo de romperla, como si fuera a desvanecerse entre mis finos dedos. La acerqué pausadamente a mi nariz, la noté, me sentí plagada de su esencia. No puedo explicarlo con palabras pero te prometo que, si pudieras sentir lo mismo en el mismo momento, hablarías de esa sensación como si fuera poesía.

Finalmente mis dedos descendieron unos centímetros hacia mis labios con carmín, 

pude saborearla,

la esencia de mi vida,

de mi pasado, presente y futuro.

Era dulce, delicada y afrutada,

y había conseguido hacer de ella y yo,

un sentimiento.


La uva de La Cabaña,

mi esencia.

NIDIA VENDIMIA 0003

Historias de Nidia: Relato número 2



Yo nunca supe ser segura. Nunca conseguí acercarme a precipicios, ni si quiera a divisar un poco la caída. Siempre he tenido miedo a salir de la cadena en la que estaba embadurnada nuestra vida, mi vida.

Ser rebelde en época de rebeldía es fácil.

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Bienvenido. Bienvenida.

Déjame hablarte de mí. Mi nombre es Nidia y, si has llegado hasta aquí, es porque algo de este maravilloso proyecto te ha cautivado. ¿Has oído hablar de mí? ¿O acaso has probado nuestro vino? ¿Has estado en La Cabaña o has visto alguna imagen? ¿Has leído algún texto que te ha traído hasta aquí? Sea como sea, gracias. Gracias y bienvenido o bienvenida. 

Quiero que te quedes, que vayas conociendo este proyecto poco a poco. Tal y como se ha ido formando. 

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